La Sonrisa de las Letras nace del trabajo diario en el aula y del convencimiento de que todos los niños tienen algo que contar. Aquí comparto propuestas didácticas para enseñar Lengua desde la creatividad, la emoción y la comunicación real. Es un espacio donde los alumnos escriben, leen, crean, imaginan y descubren que sus palabras tienen valor. Porque escribir es una forma de pensar, crear, comprender el mundo... y también de comprenderse a uno mismo. Espero que disfrutéis de este proyecto tanto como nosotros disfrutamos construyéndolo.

martes, 19 de abril de 2022

Érase una vez un vampiro muy coqueto

Como he comentado en más de una ocasión, a la imaginación la encanta el juego de los contrastes a la hora de crear historias o cuentos. Por eso, ¿hay mayor contraste que un vampiro o vampira coqueto o coqueta que no pueda mirarse al espejo? Si me pusiera en su lugar desde luego que lo pasaría mal. ¿Qué  podría hacer para comprobar lo guapa que estoy? Esta pregunta fue la que trasladé a mis niños y niñas para que escribieran una historia sobre un vampiro coqueto que no puede mirarse al espejo y cuyo mayor deseo es ver su imagen reflejada. Además, con este ejercicio trabajamos la descripción física y psicológica de una persona.

Os dejo algunas de las historias que escribieron mis niños y niñas así como los dibujos con las que las ilustraron.  








jueves, 14 de abril de 2022

Isabel de Solís (Zoraida) escribe a su padre

Hace unas semanas me convertí en un personaje que mis niñas y niños conocen bien, me transformé en La Trovadora del Tiempo, una trovadora que explica de una forma peculiar, la vida de personajes históricos no muy conocidos. 

Aquí está la trovadora hablando con los visigodos a través del el teléfono del tiempo.

La Trovadora del Tiempo les contó a mis niños y niñas la historia de Isabel de Solís, también llamada Zoraida. Esta historia siempre me has fascinado: una joven noble cristiana capturada por el ejercito de Muley Hacén, penúltimo sultán del Reino Nazarí de Granada, que se convierte al Islam para casarse con el sultán y convertirse así en sultana.

Una vez que escucharon con atención la vida de Zoraida (nombre que adoptó al convertirse al Islam), mis niños escribieron una carta poniéndose en su piel y dirigida a su padre que aún vivía. Esta fue la única licencia literaria que me permití, ya que el padre de Zoraida murió el mismo día de su rapto a manos de los hombres de Muley Hacén. 

¿Qué sintió Isabel de Solís cuándo se vio encerrada en la Torre de la Cautiva? ¿Qué emociones le provocó los palacios y jardines de la Alhambra? ¿Y el propio sultán? Estas y otras cuestiones fueron las que describieron mis niños en su carta. Una misiva llena de amor de una hija hacia su padre al que no volverá a ver.

Leed, si podéis algunas de ellas. Me siento muy orgullosa, chicos, del trabajo que habéis realizado.