La imaginación volvió a encenderse en clase con uno de esos títulos
imposibles que hacen que las ideas empiecen a brillar solas: “Anoche soñé que
me tragaba una bombilla”.
Y, una vez más, mis niños y
niñas consiguieron sorprenderme. Porque no se han limitado a imaginar una
bombilla dentro del cuerpo, han creado historias llenas de luces mágicas,
superpoderes, emociones de colores y sueños de lo más disparatados.
Han aparecido bombillas que
se encienden según el estado de ánimo, otras que dan ideas brillantes para los
exámenes, algunas capaces de iluminar la oscuridad y hasta bombillas con
poderes mágicos escondidos. También hemos conocido personajes que brillaban por
dentro, niños convertidos casi en lámparas humanas y situaciones tan absurdas
como divertidas porque en sus historias todo puede pasar.
Y si las redacciones han
sido originales, los dibujos y manualidades no se han quedado atrás. Bombillas
gigantes, personajes iluminados, luces de colores, cuerpos transparentes y
creaciones llenas de detalles que demuestran toda la imaginación que llevan
dentro.
Os dejo a continuación una
pequeña muestra de sus historias y dibujos. Espero que disfrutéis de ellas
tanto como yo he disfrutado leyendo cada ocurrencia, cada idea loca y cada
“bombilla encendida”.
A mis “chatis”, gracias por seguir demostrando que la creatividad no tiene interruptor y que, cuando escribimos juntos, las ideas brillan más que nunca.

























