La Sonrisa de las Letras nace del trabajo diario en el aula y del convencimiento de que todos los niños tienen algo que contar. Aquí comparto propuestas didácticas para enseñar Lengua desde la creatividad, la emoción y la comunicación real. Es un espacio donde los alumnos escriben, leen, crean, imaginan y descubren que sus palabras tienen valor. Porque escribir es una forma de pensar, crear, comprender el mundo... y también de comprenderse a uno mismo. Espero que disfrutéis de este proyecto tanto como nosotros disfrutamos construyéndolo.
Mostrando entradas con la etiqueta Rodari. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rodari. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de diciembre de 2024

Inspirándonos en el profesor Gramáticus de Rodari

Esta semana hemos viajado al fascinante mundo de las palabras y las reglas del lenguaje, inspirándonos en el profesor Gramáticus de Gianni Rodari, un profesor singular un tanto obsesionado por las faltas de ortografía. Gramáticus, protagonista de los poemas La ensalada estropeada y Un contratiempo nos hizo pensar: ¿cómo sería un profesor o profesora así, pero creado por nuestra imaginación?

Propuse a mis alumnos un reto: escribir su propia historia con un profesor o profesora singular, obsesionado con las faltas de ortografía o con algún aspecto de la Gramática. El título era “El profesor o profesora…”, y la única regla era dejar volar la creatividad. El objetivo era pasarlo bien inventando historias, pero también reflexionar sobre la importancia de cuidar cómo escribimos. 

Los resultados han sido tan sorprendentes como divertidos. Algunos de los nombres elegidos han sido: Geográficus, Aritméticus, Palabrín, Poetístico, profesora Parfiat, profesor Cavernícola, Marcelo, Rufino o Sergio, profesor de violín.  Algunos de ellos trabajan en el colegio El librito mágico, Las aventuras soñadas, Apendus o La escuela del Futuro. 

Para mí, además, ha sido una gran sorpresa descubrir que muchos de mis niños y niñas me han elegido como protagonista de sus historias, aunque poco tenga en común con Gramáticus. Quiero decir a mis niños y niñas que me he emocionado leyendo estas historias porque he sentido el cariño con el que las habéis escrito. Desde aquí quiero daros las gracias por este maravilloso e inspirador regalo.

Aquí os dejo una selección de sus redacciones para que disfrutéis tanto como yo lo hice al leerlas. Estas historias son una prueba de que la escritura creativa no solo despierta la imaginación, sino que también es una herramienta poderosa para aprender. Porque escribir bien no es solo cuestión de reglas, es también un acto de amor por las palabras y por quienes las leerán.

















































jueves, 14 de febrero de 2019

Un final para el cuento "Los cabellos del Gigante" de G. Rodari

Esta vez he propuesto a mis "chatis" un ejercicio de escritura creativa a partir de un cuento de Gianni Rodari, "Los cabellos del Gigante" (del libro "Cuentos por teléfono"). La idea era que crearan un final para el cuento. Les di un extracto del cuento de Rodari y ellos tenían que escribir un final. 

Todas las creaciones de mis niños han sido magníficas. Aquí os dejo algunas de ellas con algunos dibujos. 
¡Bravo, chicos!




 

 




sábado, 13 de febrero de 2016

Continuación del cuento "El pescador de Cefalú" de G. Rodari



Gianni Rodari (1920-1980) fue un escritor italiano de literatura infantil y juvenil, premio internacional Christian Andersen 1970. Famoso por su fantasía y por su originalidad, Gianni Rodari hizo una importante contribución a la tarea de renovar la literatura infantil mediante cuentos, canciones y poemas. 

Cuento El pescador de Cefalú extraído de “Cuentos por teléfono” de Gianni Rodari 



"Una vez, un pescador de Cefalú, al recoger las redes en su barca, notó que pesaban mucho, y quién sabe lo que esperaría encontrarse en ellas. Pero en cambio  lo que se encontró fue un pececillo del tamaño de un dedo meñique; lo tomó con rabia y estaba a punto de echarlo de nuevo al mar cuando oyó una débil vocecilla que decía:
- ¡Ay! No me aprietes tan fuerte.
El pescador miró a su alrededor  y no vio a nadie, ni cerca ni lejos y levantó el brazo para echar al pez, pero he aquí que oyó de nuevo la vocecilla:
- ¡No me tires! ¡No me tires!
Entonces se dio cuenta de que la voz procedía del pez; lo abrió y dentro encontró a un niño pequeño pequeño pero muy bien constituido, con los pies, las manos, la carita, todo en su sitio, solo que en la espalda tenía dos aletas como los peces.
- ¿Quién eres?
- Soy el niño del mar
-¿Y qué quieres?
- Si me llevas contigo te daré suerte.
El pescador suspiró:
- Tengo muchos hijos que mantener; a mí tenía que tocarme esta suerte de tener que alimentar a otro más.
- Ya verás.- dijo el niño del mar.
El pescador se lo llevó a casa; le hizo una camisita para taparle las aletas y lo acostó en la cuna de su hijo menor y todo entero no ocupaba ni siquiera media almohada.
Pero en cambio comía una barbaridad: comía más que todos los hijos del pescador, que eran siete, el uno más hambriento que el otro.
- Vaya suerte la mía- suspiraba el pescador.
- ¿Vamos a pescar?- le preguntó a la mañana siguiente el niño del mar con su débil vocecilla.
Fueron y el niño del mar le dijo:
- Rema en línea recta hasta que yo te avise. ¡Ajá, ya hemos llegado! Echa aquí las redes.
El pescador obedeció y cuando retiró las redes del agua las encontró llenas como nunca había visto y todo era pescado de primera calidad.
El niño del mar aplaudió:
- Ya te lo dije; yo sé dónde están los peces.
El pescador se enriqueció en poco tiempo; se compró una segunda barca, luego una tercera, luego muchas más, y todas iban al mar a echar sus redes para él y las redes se llenaban de pescado de calidad, y el pescador ganaba tanto dinero que tuvo que hacer estudiar matemáticas a uno de sus hijos par que  lo contara.
Pero al volverse rico, el pescador se olvidó de lo que había sufrido cuando era pobre. Trataba mal a sus marineros, les pagaba poco y si protestaban los despedía.
- ¿Cómo vamos a alimentar a nuestros hijos? – Se lamentaban.
- Dadles de comer piedras – les respondía-, ya las digerirán.
El niño del mar, al verlo y oírlo todo, le dijo una tarde:
- Mira que lo que ha sido hecho puede ser deshecho.
Pero el pescador se rió y no le hizo caso. Es más, cogió al niño del mar lo encerró en una gran concha y lo echó al agua.

Y quién sabe cuánto tiempo tendrá que pasar para que el niño del mar pueda liberarse. ¿Vosotros qué haríais?"

Cometario de texto:
- ¿Qué otro título se te ocurre para este cuento?
-¿Quiénes son los protagonistas del cuento?
- ¿Cómo era el niño que encontró el pescador dentro del pez?
- ¿Por qué tiene aletas el niño?
- ¿Se alegra al principio el pescador de haber encontrado al niño? ¿Por qué?
- ¿Cuántos hijos tenía el pescador?
- ¿Le dio suerte el niño al pescador?
- ¿Qué poder tenía el niño?
- ¿Cómo describirías la forma de ser del pescador al final del cuento?
- ¿Qué quiere decir el niño cuando le advierte al pescador: “Mira que lo que ha sido hecho puede ser deshecho”?