La Sonrisa de las Letras nace del trabajo diario en el aula y del convencimiento de que todos los niños tienen algo que contar. Aquí comparto propuestas didácticas para enseñar Lengua desde la creatividad, la emoción y la comunicación real. Es un espacio donde los alumnos escriben, leen, crean, imaginan y descubren que sus palabras tienen valor. Porque escribir es una forma de pensar, crear, comprender el mundo... y también de comprenderse a uno mismo. Espero que disfrutéis de este proyecto tanto como nosotros disfrutamos construyéndolo.

martes, 3 de febrero de 2026

Un país llamado Rápidamente

Esta semana hemos viajado muy lejos, tan lejos que hemos llegado a un lugar muy peculiar: un país llamado Rápidamente. Un país donde todo ocurre deprisa, donde la gente camina casi volando, las ideas corren más que los relojes y el tiempo parece tener alas.

A partir de este título, mis niños y niñas de quinto de primaria han dejado volar su imaginación para crear historias sorprendentes, divertidas y, a veces, muy profundas. Han inventado países con normas imposibles, ciudades donde nadie se detiene a escuchar, personajes que viven siempre con prisa y otros que se atreven a parar para descubrir lo que realmente importa.

Como siempre, las historias han venido acompañadas de dibujos y creaciones llenas de imaginación y mucho cuidado. Aparecen mapas del país de Rápidamente, relojes que marcan el ritmo del tiempo, paisajes que cambian, planetas en movimiento, caminos, símbolos y personajes que parecen no detenerse nunca. Cada dibujo amplía la historia escrita y nos invita a entrar en ese mundo inventado, donde las imágenes cuentan tanto como las palabras.

Gracias,  “chatis”, por enseñarme que incluso en un país llamado Rápidamente merece la pena parar y disfrutar de vuestras historias





















































martes, 27 de enero de 2026

El árbol de las chuches

Esta semana nuestras hojas se han llenado de imaginación gracias a un árbol muy especial: un árbol mágico que no daba manzanas ni peras, sino chuches. A partir de este título, mis niños y niñas han creado historias llenas de color, fantasía y sorpresas, donde todo es posible y la magia solo funciona si se cree en ella.

Han aparecido árboles que cambian con las estaciones, troncos de caramelo, ramas de chocolate, hojas de tarta y frutos dulces que nacen y desaparecen. Pero, más allá de las chuches, en sus redacciones también encontramos amistad, cuidado, respeto y la importancia de compartir.

Las historias han venido acompañadas de dibujos y manualidades preciosas, hechas con muchísimo cariño. Árboles construidos con cartón, papel y materiales reciclados; ilustraciones llenas de detalles; chuches colgando de ramas imposibles… Cada creación es distinta y refleja la enorme creatividad de sus autores.

Escribir, dibujar y crear se han unido para dar forma a un trabajo lleno de ilusión. Cada texto y cada manualidad cuentan algo más que un cuento: cuentan una forma de mirar el mundo con ojos curiosos y corazón grande.

Gracias, "chatis" por regalarme árboles tan dulces y tantas sonrisas. ¡Seguid así!







































sábado, 24 de enero de 2026

Un currículum de cuento

Esta semana he vuelto a proponer a mis niños y niñas un reto que combina imaginación, escritura y mucho sentido del humor: trasladar a los personajes de los cuentos clásicos al mundo laboral actual. Se trata de una actividad que ya realicé hace unos años y que he querido recuperar, convencida de su valor educativo y de lo motivadora que resulta para el alumnado. La consigna era clara: elegir un personaje conocido y ayudarle a cumplir su sueño profesional redactando su propio currículum.

En esta ocasión, los protagonistas han sido Ricitos de Oro, que se ha reinventado como asesora de imagen o peluquera; Caperucita Roja, ahora repartidora incansable; Hansel, convertido en repostero y pastelero de primera; y Bella, que ha encontrado su lugar ideal entre libros como bibliotecaria.

A través de esta actividad, mis “chatis” no solo han trabajado la expresión escrita y la estructura del currículum como texto funcional, sino también la organización de la información, la selección de datos relevantes y la adaptación del lenguaje a un contexto concreto. Además, han puesto en marcha su creatividad al reinterpretar a los personajes, relacionar sus cualidades con un oficio y tomar decisiones coherentes… siempre con un toque de humor.

El resultado ha sido una colección de textos llenos de ingenio, ideas bien pensadas y guiños divertidos a los cuentos que todos conocemos. Una muestra más de que los cuentos clásicos siguen muy vivos en el aula y de que pueden ser un punto de partida fantástico para aprender lengua de una forma significativa y motivadora.

Os invito a leer los currículums creados por mis “chatis”. Estoy segura de que más de uno os sacará una sonrisa.

¡Bravo, chatis!

.