La Sonrisa de las Letras nace del trabajo diario en el aula y del convencimiento de que todos los niños tienen algo que contar. Aquí comparto propuestas didácticas para enseñar Lengua desde la creatividad, la emoción y la comunicación real. Es un espacio donde los alumnos escriben, leen, crean, imaginan y descubren que sus palabras tienen valor. Porque escribir es una forma de pensar, crear, comprender el mundo... y también de comprenderse a uno mismo. Espero que disfrutéis de este proyecto tanto como nosotros disfrutamos construyéndolo.

jueves, 4 de junio de 2026

Libros pop-up con mucho corazón

Pocas cosas me gustan más que ver a mis alumnos escribir sabiendo que alguien está esperando leer lo que han creado.

A partir de una de sus propias escrituras creativas, mis chatis han transformado sus textos en cuentos dirigidos a sus hermanados de 4 años. Un reto que les ha llevado a adaptar sus historias a lectores más pequeños y a convertir sus ideas en auténticos cuentos infantiles con entre 2 y 5 escenas y, al menos, dos elementos pop-up.

El resultado ha sido maravilloso. Han sido escritores, ilustradores y diseñadores de sus propias historias. Han cuidado la ortografía, la caligrafía en mayúsculas, los dibujos, los mecanismos desplegables y cada pequeño detalle con un mimo increíble. Porque sabían que aquellos cuentos tenían unos destinatarios muy especiales.

La experiencia culminó con la visita a Infantil. Allí, cada alumno y alumna de quinto compartió un ratito de lectura con su hermanado, leyó su cuento, respondió a sus preguntas y disfrutó viendo cómo sus historias despertaban sonrisas, curiosidad e ilusión.

Fue emocionante observar la paciencia, la responsabilidad y el cariño con los que asumieron su papel de cuentacuentos. Y aún más bonito ver a los pequeños esperando sus cuentos con ilusión y guardándolos después en sus mochilas como un auténtico tesoro.

Gracias a mis compañeras de Infantil por abrir siempre las puertas de sus aulas y hacer posibles estos pequeños encuentros que unen, enriquecen y dan sentido a muchas de las experiencias que vivimos en el colegio.

Una vez más, mis chatis me han demostrado que escribir no consiste solo en redactar correctamente. Es comunicar, compartir, emocionar y descubrir que nuestras palabras pueden convertirse en un regalo para los demás.

Y pocas recompensas hay más grandes que esa.