Hace unas semanas me convertí en un personaje que mis niñas y niños conocen bien, me transformé en la trovadora de la Historia, una trovadora que explica de una forma peculiar, en clase de Sociales, la Historia y la vida de personajes históricos no muy conocidos.
Aquí está la trovadora hablando con los visigodos a través del el teléfono del tiempo.
Como decía, la trovadora de la Historia, aprovechado que estábamos en el tema de Al-Ándalus, les contó a mis niños y niñas la historia de Isabel de Solís, también llamada Zoraida. Esta historia siempre me has fascinado: una joven noble cristiana capturada por el ejercito de Muley Hacén, penúltimo sultán del Reino Nazarí de Granada, que se convierte al Islam para casarse con el sultán y convertirse así en sultana.
Una vez que escucharon con atención la vida de Zoraida (nombre que adoptó al convertirse al Islam), mis niños escribieron una carta poniéndose en su piel y dirigida a su padre que aún vivía. Esta fue la única licencia literaria que me permití, ya que el padre de Zoraida murió el mismo día de su rapto a manos de los hombres de Muley Hacén.
¿Qué sintió Isabel de Solís cuándo se vio encerrada en la Torre de la Cautiva? ¿Qué emociones le provocó los palacios y jardines de la Alhambra? ¿Y el propio sultán? Estas y otras cuestiones fueron las que describieron mis niños en su carta. Una misiva llena de amor de una hija hacia su padre al que no volverá a ver.
Leed, si podéis algunas de ellas. Me siento muy orgullosa, chicos, del trabajo que habéis realizado.





