Primeras redacciones de sexto. Primera parada de un curso que no ha hecho más que empezar.
Mis “chatis” del curso pasado ya están
en sexto y, cómo no, ya han empezado a llenar sus primeras páginas de
historias, creatividad y mucha imaginación.
Para esta primera redacción del curso les propuse un comienzo muy sencillo:“Hola, soy un reloj”. A partir de ahí, imaginación al poder. Han aparecido relojes de cuco que observan la vida desde una residencia de abuelitos, relojes que guardan recuerdos, otros capaces de detener o hacer retroceder el tiempo, relojes de pulsera con secretos, viajes inesperados, aventuras, dueños bastante peculiares… y hasta algún guiño cinematográfico que me ha hecho sonreír mucho mientras corregía.
Porque ese era precisamente el reto: no contarme cómo
es un reloj, sino convertirse en él.
Imaginar qué ve, qué piensa, qué siente, qué le gusta, qué le molesta y qué
historias podría contar después de pasarse la vida midiendo el tiempo de los
demás.
Mis “chatis” son los mismos niños y niñas que dejé en junio, sí,
pero un poquito más mayores, con nuevas historias en la cabeza y muchas páginas
todavía por escribir.
Os comparto algunas de estas primeras historias, de sus dibujos y presentaciones.






































