La Sonrisa de las Letras nace del trabajo diario en el aula y del convencimiento de que todos los niños tienen algo que contar. Aquí comparto propuestas didácticas para enseñar Lengua desde la creatividad, la emoción y la comunicación real. Es un espacio donde los alumnos escriben, leen, crean, imaginan y descubren que sus palabras tienen valor. Porque escribir es una forma de pensar, crear, comprender el mundo... y también de comprenderse a uno mismo. Espero que disfrutéis de este proyecto tanto como nosotros disfrutamos construyéndolo.

domingo, 18 de enero de 2026

Una flor muy pestilente

¿Qué pasaría si una flor no oliera bien? ¿Y si, además, esa flor tuviera sentimientos, miedos y una historia que contar? Con estas preguntas comenzamos en clase una nueva propuesta de escritura creativa que ha dado lugar a relatos tan originales como sorprendentes: “Érase una vez una flor muy pestilente”.

De la imaginación de mis niños y niñas, han nacido flores únicas, valientes y muy especiales: flores que se sienten diferentes, que viven en selvas lejanas, en campos, en macetas o junto a árboles que las protegen; flores que sufren el rechazo, que aprenden a aceptarse, que descubren que la diferencia también es una fortaleza y que, en muchos casos, terminan transformando su historia.

Cada redacción es un pequeño mundo. En ellas aparecen emociones profundas, reflexiones sobre la autoestima, la amistad, la soledad o el orgullo de ser uno mismo, todo contado con la frescura, la sinceridad y la creatividad propias de su edad.

Y, como siempre, la creatividad no se ha quedado solo en las palabras. Los textos han venido acompañados de dibujos, manualidades y pequeñas obras de arte hechas con cartón, papel, colores, abalorios y muchísima imaginación. Cada flor da forma visual a la historia que han escrito, enriqueciendo aún más el resultado final y demostrando que la expresión artística tiene muchas voces.

Os invito a leer las historias de mis “chatis” y a disfrutar de los dibujos y manualidades que las acompañan. Detrás de cada trabajo hay esfuerzo, ilusión, tiempo y muchas ganas de hacerlo bien.

A mis “chatis”, gracias por sorprenderme una vez más y por demostrar que escribir también es una forma preciosa de crecer y de conocerse mejor. Estoy muy orgullosa de vosotros y vosotras. Y a las familias, gracias por vuestro apoyo constante y por valorar cada pequeño gran paso en este camino.

Desde La sonrisa de las letras, seguimos cultivando historias, creatividad y sonrisas… aunque, esta vez, algunas huelan un poquito mal.