Esta semana nuestras hojas se han llenado de imaginación gracias a un árbol muy especial: un árbol mágico que no daba manzanas ni peras, sino chuches. A partir de este título, mis niños y niñas han creado historias llenas de color, fantasía y sorpresas, donde todo es posible y la magia solo funciona si se cree en ella.
Han aparecido árboles que cambian con las estaciones, troncos de caramelo, ramas de chocolate, hojas de tarta y frutos dulces que nacen y desaparecen. Pero, más allá de las chuches, en sus redacciones también encontramos amistad, cuidado, respeto y la importancia de compartir.
Las historias han venido acompañadas de dibujos y manualidades preciosas, hechas con muchísimo cariño. Árboles construidos con cartón, papel y materiales reciclados; ilustraciones llenas de detalles; chuches colgando de ramas imposibles… Cada creación es distinta y refleja la enorme creatividad de sus autores.
Escribir, dibujar y crear se han unido para dar forma a un trabajo lleno de ilusión. Cada texto y cada manualidad cuentan algo más que un cuento: cuentan una forma de mirar el mundo con ojos curiosos y corazón grande.
Gracias, "chatis" por regalarme árboles tan dulces y tantas sonrisas. ¡Seguid así!




































