Esta semana hemos viajado muy lejos, tan lejos que hemos llegado a un lugar muy peculiar: un país llamado Rápidamente. Un país donde todo ocurre deprisa, donde la gente camina casi volando, las ideas corren más que los relojes y el tiempo parece tener alas.
A partir de este título, mis niños y niñas de quinto de primaria han dejado volar su imaginación para crear historias sorprendentes, divertidas y, a veces, muy profundas. Han inventado países con normas imposibles, ciudades donde nadie se detiene a escuchar, personajes que viven siempre con prisa y otros que se atreven a parar para descubrir lo que realmente importa.
Como siempre, las historias han venido acompañadas de dibujos y creaciones llenas de imaginación y mucho cuidado. Aparecen mapas del país de Rápidamente, relojes que marcan el ritmo del tiempo, paisajes que cambian, planetas en movimiento, caminos, símbolos y personajes que parecen no detenerse nunca. Cada dibujo amplía la historia escrita y nos invita a entrar en ese mundo inventado, donde las imágenes cuentan tanto como las palabras.
Gracias, “chatis”, por enseñarme que incluso en un país llamado Rápidamente merece la pena parar y disfrutar de vuestras historias

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