Estos días hemos estudiado en Sociales la Segunda República y he querido seguir profundizando en la Historia a través de la empatía.
Y, para hacerlo, apareció de nuevo la Trovadora del Tiempo. Esta vez nos llevó hasta 1931 para conocer a una mujer que se convirtió en un referente en la defensa de los derechos de las mujeres y de los niños: Clara Campoamor.
Antes de comenzar nuestro viaje, mis chatis recibieron un pequeño dossier con una breve biografía de esta magistrada y diputada, algunas frases del discurso que pronunció el 1 de octubre de 1931 ante el Congreso, donde se debatía la aprobación del sufragio femenino en España, y la postura que mantuvo durante aquellos días su compañera Victoria Kent. Según Kent, el voto femenino en aquel momento podía poner en peligro la República, por lo que votaría en contra de su aprobación.
La Trovadora nos había llevado hasta un momento decisivo de nuestra Historia, pero ahora les tocaba a ellos entrar de verdad en ella.
Les planteé que se pusieran en la piel de Clara Campoamor y escribieran una carta dirigida a su compañera, pero oponente en ideas, Victoria Kent, para intentar convencerla de que cambiara de opinión y votara aquel 1 de octubre a favor del sufragio femenino. Eso sí, no bastaba con pedírselo: tenían que darle argumentos capaces de hacerla replantearse su voto.
Con esta actividad no solo trabajamos la Segunda República. Mis chatis conocieron quién fue Clara Campoamor, comprendieron mejor aquello por lo que luchó y comenzaron también a descubrir algo fundamental: que ponerse en el lugar de otra persona ayuda a entender la Historia de una manera muy diferente. Y, además, empezaron a aprender a argumentar.
Aquí tenéis algunas de sus cartas. ¡Seguid así, chicos!




























































