


Técnicas y estrategias para la animación a la escritura y lectura
Esta semana hemos viajado muy lejos, tan lejos que hemos llegado a un lugar muy peculiar: un país llamado Rápidamente. Un país donde todo ocurre deprisa, donde la gente camina casi volando, las ideas corren más que los relojes y el tiempo parece tener alas.
A partir de este título, mis niños y niñas de quinto de primaria han dejado volar su imaginación para crear historias sorprendentes, divertidas y, a veces, muy profundas. Han inventado países con normas imposibles, ciudades donde nadie se detiene a escuchar, personajes que viven siempre con prisa y otros que se atreven a parar para descubrir lo que realmente importa.
Como siempre, las historias han venido acompañadas de dibujos y creaciones llenas de imaginación y mucho cuidado. Aparecen mapas del país de Rápidamente, relojes que marcan el ritmo del tiempo, paisajes que cambian, planetas en movimiento, caminos, símbolos y personajes que parecen no detenerse nunca. Cada dibujo amplía la historia escrita y nos invita a entrar en ese mundo inventado, donde las imágenes cuentan tanto como las palabras.
Gracias, “chatis”, por enseñarme que incluso en un país llamado Rápidamente merece la pena parar y disfrutar de vuestras historias

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Esta semana nuestras hojas se han llenado de imaginación gracias a un árbol muy especial: un árbol mágico que no daba manzanas ni peras, sino chuches. A partir de este título, mis niños y niñas han creado historias llenas de color, fantasía y sorpresas, donde todo es posible y la magia solo funciona si se cree en ella.
Han aparecido árboles que cambian con las estaciones, troncos de caramelo, ramas de chocolate, hojas de tarta y frutos dulces que nacen y desaparecen. Pero, más allá de las chuches, en sus redacciones también encontramos amistad, cuidado, respeto y la importancia de compartir.
Las historias han venido acompañadas de dibujos y manualidades preciosas, hechas con muchísimo cariño. Árboles construidos con cartón, papel y materiales reciclados; ilustraciones llenas de detalles; chuches colgando de ramas imposibles… Cada creación es distinta y refleja la enorme creatividad de sus autores.
Escribir, dibujar y crear se han unido para dar forma a un trabajo lleno de ilusión. Cada texto y cada manualidad cuentan algo más que un cuento: cuentan una forma de mirar el mundo con ojos curiosos y corazón grande.
Gracias, "chatis" por regalarme árboles tan dulces y tantas sonrisas. ¡Seguid así!













