Este blog nace de la ilusión, del esfuerzo, de las ganas de aprender, del deseo de compartir ideas, y por supuesto, del trabajo diario con mis alumnos.
Va dirigido principalmente a maestros de primaria, pero también a los alumnos en general y a mis "chatis" en particular.
En este blog presento cómo desarrollo en el aula la animación a la lectura y la expresión escrita, fundamentales para fomentar la imaginación y creatividad de los alumnos, pero también para impulsar su capacidad de reflexión, su libertad de pensamiento, y el fortalecimiento de su escala de valores y emociones.
Asi mísmo presentamos y aprendemos aspectos de cultura general que enriquecen su formación académica y personal.
Espero que disfrutéis con él.

domingo, 15 de febrero de 2026

La sonrisa de las letras: finalista del Premio Mentes AMI 2025 (Atresmedia)

 EN LA CATEGORÍA DE PENSAMIENTO CRÍTICO









San Valentín con Garcilaso: la pluma como espada

Esta semana celebramos San Valentín viajando al siglo XVI. En la pantalla apareció su nombre: Garcilaso de la Vega, “príncipe de los poetas”. Hablamos de su vida, de su faceta de soldado, de su lealtad al emperador, de su pasión por la poesía… y de ese amor que atravesó su obra como un hilo invisible: Isabel Freire, su amor platónico, su inspiración constante.

Pero no podía contarles todo eso sin más. Así que, como cada año, me disfracé, afiné la voz y entré en clase convertida en trovadora. Porque hay historias que no se explican: se interpretan. Y cuando la literatura se vive, se queda.

Descubrimos que Garcilaso empuñaba la espada en el campo de batalla, pero que su arma más poderosa era la palabra. Que la pluma también puede ser acero cuando lo que se defiende es un sentimiento. Y entonces les lancé el reto: ponerse en la piel de Garcilaso y escribir un poema a Isabel Freire.

No lo hicieron en folios. Lo hicieron en espadas de cartulina porque, el pasado viernes, la pluma fue su espada. Entre colores, empuñaduras y hojas afiladas de papel, mis niños y niñas entendieron que amar también es admirar, cuidar, respetar y soñar.

Gracias, mis valientes trovadores y trovadoras, por empuñar la palabra con tanta verdad. Gracias por demostrar que, incluso siglos después, Garcilaso sigue estando vivo gracias. Que nunca olvidéis que vuestra mejor arma será siempre lo que sois capaces de escribir.
































Cuéntame una fábula

Esta semana entraron en clase lobos burlones, ratones valientes, jirafas despistadas, hormigas sabias, dragones vanidosos, caballos ingeniosos, tiburones confiados y hasta pequeños hámsters un poco egoístas. La propuesta era clara: escribir una fábula.

Antes de lanzarnos a inventar, expliqué a mis niños y niñas qué es una fábula, sus características y les di una serie de indicaciones para que crearan ellos y ellas la suya. Surgieron así historias donde no hay que subestimar a quien parece pequeño, donde la inteligencia vence a la arrogancia, donde reírse de los demás tiene consecuencias, donde la amistad protege, donde los consejos sabios merecen ser escuchados o donde aprender a ser generoso cambia el final del cuento, entre otras muchas moralejas.

Cada fábula tiene su voz, su ritmo, su enseñanza. No son solo historias de animales; son pequeños espejos donde asoman valores enormes. Cuando un niño o una niña es capaz de inventar una moraleja, está dando un paso gigante en su forma de mirar la vida.

Gracias, mis “chatis”, por atreveros a pensar, a imaginar y a sacar conclusiones propias. Cada fábula que escribís demuestra que no solo sabéis inventar personajes, sino también reflexionar, cuestionar y crecer. Seguid así.




























domingo, 8 de febrero de 2026

Cuando un elefante volalor entró en mi colegio

Hay días en los que la imaginación decide hacer una visita inesperada. Esta semana no entró por la puerta principal ni pidió permiso en conserjería: llegó volando. Y no era un pájaro, ni un avión… era un elefante.

Este fue el título que propuse a mis niños y niñas: El día que un elefante volador entró en mi colegio. A partir de ahí, mis “chatis” abrieron la ventana de su cabeza y dejaron pasar lo que quisiera: elefantes bebés con alas, elefantes que hablaban, que escribían en la pizarra, que venían de la sabana, de Hogwarts o del baño del cole, que tenían nombres imposibles, familias sorprendentes y sueños muy claros.

Algunos elefantes aterrizaron en el techo, otros rompieron ventanas, otros se colaron en clase de Educación Física o se quedaron a vivir con nosotros. Hubo elefantes mágicos, tranquilos, asustados, juguetones, viajeros… y todos, absolutamente todos, tenían algo en común: habían nacido de la imaginación libre de quien escribe sin miedo.

Junto a las palabras llegaron los dibujos y las manualidades. Trompas largas, orejas enormes, alas de colores, globos, gorros mágicos y hasta elefantes que vuelan sujetando sueños.

Aquí os dejo una pequeña muestra de este viaje creativo. No es solo una colección de redacciones; es la prueba de que cuando se les da un título y confianza, los niños  y niñas son capaces de crear mundos enteros.

Gracias, elefantes voladores, por entrar en nuestro colegio y por recordarnos que la imaginación siempre encuentra la forma de despegar.